Jueves, 01 Septiembre 2016 09:53

CALMA DESPUES DE LA TORMENTA

Escrito por Paola charry / Estudiante de Ciencias Sociales. Universidad de la Amazonia

La historia que narraré a continuación ocurrió hace aproximadamente 8 años en una vereda llamada Las Iglesias del municipio de Puerto Rico, Departamento del Caquetá. Las personas que protagonizan esta historia las llamaré con un seudónimo para proteger su identidad.

Rosa y su esposos Adolfo tenían una pequeña finca en una vereda llamada Las Iglesias, de esa finca se alimentaban, porque cultivaban diferentes productos para su alimentación como el plátano, la yuca, etc., de igual forma tenían  unas pocas cabezas de ganado y de ellas sacaban la leche para su consumo y para la venta y de esto también vivían, tenían cinco hijos  que estaban a su cargo;  dos hombre y tres mujeres. A su hijo mayor lastimosamente dos meses después de su nacimiento, se le diagnosticó una grave enfermedad llamada epilepsia, lo cual le ocasiono como efectos secundarios, ataques y trastornos mentales. De los otros cuatro hijos, ayudaban a sus padres en las labores cotidianas del campo,  aunque era una familia humilde,  siempre se esforzaron por darles estudio a sus hijos para que algún día salieran adelante y quizás ayudaran a sus padres.

 

Dicha vereda se caracterizaba por vivir tranquilamente, sin problemas y entre vecinos siempre se tendían la mano ante cualquier problema que se le presentaba a cualquiera. Era una comunidad muy servicial, organizaban eventos tales como basares, campeonatos de futbol, campeonatos de mini tejo entre otras actividades más, los dineros recaudados siempre iban con destino a la vereda para el arreglo de sus vías y de sus sitios importantes como el Puesto de salud, siempre asistía gente de las veredas cercanas y no se ocasionaban problemas mayores.

Después de un tiempo comenzaron a llegar personas distintas a las ya conocidas por la comunidad y vestidas con uniformes parecidos a los de la fuerza pública del Estado y como en esta vereda no contaban con un Puesto de Policía ni con acompañamiento del ejército, por lo tanto estos grupos al margen de la ley se aprovecharon de esta situación y comenzaron  a imponer su propia ley.

El día ocho de julio el señor Adolfo salió a hacer las actividades de campo que realizaba a diario, su esposa Rosa decidió que ese día no lo acompañaría porque se sentía un poco indispuesta, por otro lado sus hijos ese día no tenían clase en la pequeña escuela de la vereda así que sus hijas le ayudaron hacer el desayuno y mientras tanto su hijo de 10 años de edad que llamaremos Andrés  salió a jugar en el patio de la casa, el cual quedaba ubicado en la parte de en frente de la misma. Más tarde su madre escucho que su hijo hablaba con algunas personas,  así que decidió salir a observar con quien platicaba su hijo y al salir se dio cuenta que era con el grupo que mandaba en la zona en la que habitaban, se sorprendió y sintió miedo por su vida y las de sus hijos porque estaba sola y sin cómo defenderse. Le preguntaron a ella si le gustaría que su hijo de tan solo 10 años de edad estuviera en las filas de este grupo armado a lo que ella con mucho temor, respondió que no,  porque quería que su hijo estudiara para que algún día fuera un profesional. Estuvieron hablando por un tiempo más y después se marcharon.

Cuatro días después de que hubieran estado estas personas en su casa recibieron un mensaje que decía que si no permitían que su hijo ingresara a este grupo armado,  los asesinarían a ellos y a sus hijos porque el deber era darle a su hijo para que perteneciera a este grupo armado. Llenos de temor decidieron marcharse de este lugar dejando atrás todo lo que con tanto esfuerzo habían conseguido; su finca y con ella sus animales, cultivos y se podría decir su vida entera, salieron de allí con lo poco que pudieron empacar como lo fue su ropa y unas pocas cosas más.

Decidieron que el mejor lugar para vivir era la ciudad de Florencia, a pesar de que no la conocían perfectamente ni nunca haber vivido en ella, pensaron que por ser un poco grande tendrían más posibilidades para trabajar y sobrevivir, y así fue poco a poco se fueron acomodando, sus hijos de nuevo empezaron a estudiar, el señor Adolfo consiguió trabajo en una pequeña empresa y la señora rosa tiene su negocio aunque es muy pequeño pero se siente contenta de que sea suyo, gracias a sus trabajos sobreviven y aunque viven en un barrio humilde y no cuentan con suficientes recursos tratan de darles lo que pueden a sus hijos y de educarlos bien para que sean grandes personas para la sociedad.

Visto 443 veces

¿QUÉ OPINA DE CAQUETÁ MEMORIA Y PAZ?

Nos interesa saber qué tipo de contenidos quisieran ver en Caquetá Memoria y Paz, por eso los invitamos a votar por alguna de las siguientes opciones:

Contenidos que destaquen la cultura de la región. - 25%
Historias de vida de personas que han dejado un legado para Caquetá - 37.9%
Historias sobre la sostenibilidad ambiental y el turismo en Caquetá. - 7.8%
Relatos sobre mujeres y género. - 15.5%

ESTA PÁGINA CUENTA CON EL APOYO DE:

Este sitio web fue diseñado gracias al apoyo del Centro Nacional de Memoria Histórica, a través de su programa de Alfabetizaciones Digitales y del Programa de Fortalecimiento Institucional para las Víctimas, que cuenta con el apoyo financiero de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el apoyo técnico de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Los contenidos y las opiniones expresadas en este sitio web son responsabilidad de sus autores y de las organizaciones participantes, y no necesariamente reflejan las opiniones del CNMH, de USAID, del Gobierno de Estados Unidos de América o de la OIM.

 

GESTORES DEL SITIO:

El sitio web fue creado como una iniciativa digital para la visibilización de iniciativas de memoria, organizaciones sociales y de víctimas del conflicto armado en Colombia. Para conocer a los gestores puedes hacer clic en aquí. Para descargar las Políticas de publicación puedes hacer clic en el siguiente enlace:

POLÍTICAS DE PUBLICACIÓN