Lunes, 11 Julio 2016 11:00

VIDA DE UNA MUJER TRANS-GÉNERO EN EL CONFLICTO ARMADO

Escrito por Lorena Molina González / Estudiante Licenciatura en Ciencias Sociales Uniamazonia

En la verada La Esperanza, Corregimiento Alto Orteguaza jurisdicción del municipio de Florencia en el departamento del Caquetá, nació Yuriko Díaz en una familia de buenos principios religiosos y morales, la que está conformada por su padre Jesús María Sogamoso, su madre Martha Ruth Díaz y sus diez hermanos.  Ella decidió dividirlos de cierta manera que son tres hermanas; Rosalía la mayor de todos los hermanos, Cecilia y Lucia. Luego sus restantes siete hermanos llamados; Antonio, Amador, Daniel, Leoncio, Omar y Nicolás el menor de todos y ella, que es una mujer trans-genero.

Sus padres le enseñaron que debía respetar a las personas y respetarse a sí misma como persona, sin importar su condición u orientación sexual.  La que desde muy pequeña demostró y empezó a recibir rechazo de los vecinos de las fincas y amistades de su familia, esto ocasionó una serie de preguntas de las personas hacia su madre, que le decían: ¿su hijo va a ser marica? ¿Usted piensa permitir que eso suceda, a querer cambiar o decidir la orientación sexual de Yuriko ?.

 Como la gran mayoría sabe, el Alto Orteguaza ha sido una vereda muy azotada por grupos al margen de la ley como las guerrillas y las Farc. En 1986 Yuriko tenía 10 años de edad se encontraban en la finca con Nicolás su hermano menor, don Jesús su padre y una niña la cual los padres de Yuriko le colaboraban para el estudio, los demás hermanos y su madre habían salido el viernes en la tarde, unos para una vereda cerca de la finca a un encuentro deportivo y los otros para la ciudad de Florencia a comprar el mercado para el mes. Ese día fue muy tranquilo en las horas de la mañana y en la tarde, don Jesús  como era usual en días sábado, salió a pasear en la noche, al caserío, el cual estaba conformado por aproximadamente 75 casas, su padre regresó a la casa a eso de las 11:00pm y se dirigieron acostarse todos en una misma habitación. En el trascurso de la noche como a eso de las 2:00 am llego la guerrilla a la casa de Yuriko y empezaron a golpear la puerta una y otra vez, llamando a don Jesús. Ninguno de ellos contestó, luego comenzaron a violentar la puerta y hacer disparos, en ese momento lograron dañar la puerta y entrar. El padre de Yuriko se fue de la casa y ellos se quedaron ahí, este grupo subversivo comenzó a destrozar todo lo que había dentro de la casa, como las máquinas de coser de su madre y demás.

Estos señores querían abusar sexualmente de la niña con la que vivían; Yuriko observo que había un bulto en el suelo e imagino que su padre lo habían asesinado, en ese momento ellos no sabían lo que estaba pasando ya que eran solo 3 niños de muy corta edad. Después de que se fueron los señores pasaron las horas y a eso de las 5:00 am los vecinos comenzaron a salir y observar que era lo que había sucedido. Un joven vecino se les acerco a preguntar, cómo se encontraban y qué era lo que había pasado. En el lapso de ese día, Don Jesús el padre de Yuriko les mando razón con un vecino diciendo que él estaba bien, que no le había pasado nada y que se encontraba en la finca de un amigo escondido.

 

Al pasar unos días después de lo ocurrido, toda la familia de Yuriko excepto don Jesús, se dirigieron para la ciudad de Florencia a una entidad pública a narrar los hechos por los que habían tenido que pasar. Su madre puso demanda y quedaron en avisarles para ayudarle a resolver la situación, pero esa entidad nunca hizo nada. 

 

Luego al pasar la edad de los doce o trece años Yuriko ya demostraba más su orientación sexual, entonces comenzaron las Farc a decirle a doña Martha la madre de Yuriko que tenía que hacerla cambiar y ponerle trabajos duros y pesados para que no se volviera gay. Sus padres nunca vieron su orientación sexual como un problema, al contrario la apoyaron y la aceptaron como era, pasó un tiempo corto y las Farc querían integrarla en las filas y comenzaron a entrenarla, le enseñaron como manejar, disparar, limpiar, armar y desarmar un arma. Yuriko nunca tuvo interés en hacer parte de ese grupo subversivo, entonces las Farc decidieron que como era gay la iban ahorcar. Don Jesús habló con esta guerrilla y soluciono el problema, Yuriko narra que ella no supo si su padre les pago o no, pues ella se encerró a llorar en su cuarto por el temor que tenía que la fueran a matar. Sus padres decidieron que lo mejor para ella era que se tenía que ir de la vereda y vivir en Florencia.

Al llegar a Florencia se fue a vivir en el barrio Las Brisas al pie del Terminal de transporte en la casa de su hermana, el conocimiento de ella era muy poco con relación a la población LGTBI en esa época, entonces comenzó a recibir discriminación y rechazo de su propia hermana y sus vecinos, se la pasaba en su casa y casi no le gustaba salir por pena, además, su identidad era ser una mujer trans-género y en ese momento era un chico gay. No se sentía bien salir vestida de hombre cuando en realidad quería vestirse de mujer.  Pasaron unos días y decidió hablar con sus padres y comentarle que estaba aburrida del rechazo de su hermana y de las demás personas en el barrio, entonces decidió salirse a vivir sola.

Retomó sus estudios del colegio e impuso su manera de ser y así pudo lograr que la discriminación hacia ella no fuera tanta. Se graduó de bachiller y se dispuso a hacer un “tránsito” o cambiar su cuerpo. Empezó a vestirse de mujer y ya estaba un poco hormonada. Decidió continuar sus estudios y entrar a la Universidad puesto que ya había iniciado su cambio para ser una mujer transgenero, fue muy duro para Yuriko porque en la universidad sufrió demasiada discriminación y rechazo por su orientación sexual, no volvió a la institución para seguir con su cambio de ser completamente una mujer trans-genero, luego vino la discriminación de los antiguos compañeros de colegio y de sus supuestos “amigos” que la apoyaban y entendían cuando era un chico gay. Le decían que era una persona diferente, que no encajaba en la vida de ellos y mucho menos en la sociedad. Se alejaron de ella y le dijeron que era una boleta.

Yuriko narra que en el transcurso de la vida diaria de cualquier persona que sale a la calle a pasear o conseguir lo que necesita, iba con una amiga a comprar ropa femenina a una boutique y la señora administradora del local, les arrojo la puerta en la cara y les dijo que no había servicio para ellas, es algo tan incoherente de las personas heterosexuales discriminar o rechazar a otras personas por su orientación sexual, sabiendo que más que su orientación también son personas.

Luego de un tiempo decidió irse de Florencia ya que para ella como mujer trans-genero era difícil la aceptación de la sociedad sabiendo que ya había pasado por un cambio en el cuerpo y todavía seguían llamándola como hombre y aun después de 18 años o más de Yuriko ser una mujer trans-genero, la siguen llamando con su nombre antiguo sabiendo que es algo estúpido y que ella no se siente bien que la llamen con el nombre de hombre, sabiendo que en su cedula aparece nombre de mujer. Le gusta que la llamen y la traten como tal en todo el sentido femenino, por ese motivo se fue buscando otra ciudad en la cual hubiera más aceptación de la sociedad, tuvo el placer de viajar a todos los departamentos de Colombia y en ninguno de estos aceptan realmente la orientación sexual de cada persona, no habrá de faltar la persona que comienza el rechazo y la burla sin razón alguna, porque ella se considera una mujer porque “Es una mujer y para la sociedad debería ser una mujer”.

Después de mucho tiempo regreso a Florencia “su tierra” donde aún existe la discriminación. Cuando va en la calle, ella no entiende él porque la discriminan, sabiendo que ella como persona no se dirige mal a nadie ni mantiene atacando a las demás personas, para que esas personas si la ataquen y la rechacen. Unas veces Yuriko se queda aterrada que cuando sale con chicos gays a ellos los tratan como mujer y ella siendo mujer la traten como hombre.

 Para concluir esta historia, Yuriko afirma que estos hechos la han marcado en su vida para siempre, ya que no entiende por qué hay gente tan malvada que quiere hacer daño a familias humildes y trabajadoras que quieren sacar a sus hijos adelante. Por culpa de los grupos subversivos su familia tuvo que dispersarse, ella tiene 39 años, está próxima a cumplir los 40, se siente orgullosa de ser una mujer trans-género, y de tener una familia que siempre la apoyó y la aceptó con su orientación sexual, sus padres ya fallecieron; sus hermanos y ella no son muy unidos, pero mantienen constante comunicación.

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